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En 2022, la Dra. Sheila Queralt publicó en Archiletras un análisis lingüístico de la carta de confesión escrita por el principal acusado del caso de Marta Calvo. Aquel texto mostraba cómo la lingüística forense puede aportar información relevante sobre la construcción discursiva de un relato, la gestión de la responsabilidad y la imagen que un autor intenta proyectar de sí mismo.
Ahora, con motivo del estreno de la tercera temporada de En guardia en Mediaset España —que dedica su primer episodio al caso Marta Calvo—, recuperamos algunas de las claves lingüísticas de aquel análisis y reflexionamos sobre el papel del lenguaje en la investigación criminal y en la construcción mediática del true crime. El análisis de la carta permitía observar, en primer lugar, un texto altamente planificado y poco espontáneo. La organización de las ideas, la selección léxica y la ausencia de elementos propios de una escritura impulsiva apuntaban a un discurso cuidadosamente elaborado. No aparecían términos como “asesinato” o “matar”; en su lugar, el autor recurría a expresiones como “accidente” o “fallecimiento”, creando distancia lingüística respecto a los hechos. Sin embargo, sí utilizaba de forma explícita el verbo “descuartizar”, un contraste especialmente significativo desde el punto de vista discursivo. Uno de los aspectos más relevantes del análisis fue la construcción constante del rol de víctima. El autor no centraba el discurso en la víctima ni en los hechos cometidos, sino en su propia situación emocional y personal. Expresiones como “esto tan terrible que me ocurrió” desplazaban el foco desde la acción hacia el supuesto sufrimiento del propio autor. Desde la lingüística forense, este tipo de estrategias discursivas pueden analizarse como mecanismos de minimización de responsabilidad y de reformulación narrativa de los hechos. También resultaba especialmente llamativa la despersonalización de la víctima. La joven no aparecía nombrada en ningún momento. Se utilizaban referencias impersonales como “la chica” o “una joven escort”, lo que contribuía a crear distancia emocional y discursiva respecto a ella. La ausencia de referencias individualizadas puede relacionarse con fenómenos de distanciamiento psicológico y reducción de empatía, aunque siempre debe analizarse dentro del contexto global del texto y sin extrapolaciones automáticas. Otro elemento relevante era la distribución temática del contenido. Cerca de la mitad de la carta estaba dedicada a exculpar a la madre del acusado y a pedirle perdón. La víctima ocupaba un espacio discursivo mucho menor. Además, el texto mostraba escasa carga emocional explícita: prácticamente no había exclamaciones, intensificadores ni recursos gráficos enfáticos. La emotividad aparecía, sobre todo, cuando el autor hablaba de sí mismo o de su madre. Desde el punto de vista lingüístico, el análisis también señalaba la existencia de posibles formulaciones reveladoras. Una de las más comentadas fue la expresión “asesino de mujeres”, en plural, en un momento en que públicamente solo se conocía la vinculación del acusado con un caso concreto. Este tipo de formulaciones pueden resultar relevantes en investigación criminal, aunque deben interpretarse siempre con prudencia metodológica y dentro del conjunto de evidencias disponibles. La carta mostraba, además, un lenguaje evasivo respecto a la muerte y especialmente vago en relación con el destino del cuerpo y el desarrollo concreto de los hechos. Por el contrario, sí se desarrollaban ampliamente las consecuencias personales para el propio autor y el impacto sobre su entorno familiar. La recuperación de este análisis coincide con el auge actual del true crime audiovisual y con la creciente presencia de documentos reales, confesiones y grabaciones en formatos televisivos y documentales. Precisamente por ello, resulta importante recordar que el lenguaje no solo comunica información: también construye identidades, gestiona responsabilidades y proyecta determinadas narrativas sobre los hechos. La lingüística forense trabaja precisamente sobre esos elementos: qué palabras se escogen, qué se evita decir, cómo se organiza un relato, quién ocupa el centro del discurso y qué estrategias aparecen en la construcción narrativa de un texto. En muchos casos, las huellas más relevantes no están únicamente en lo que se dice, sino también en cómo se dice. El artículo original de la Dra. Queralt fue publicado en 2022 en Archiletras: “La carta de confesión del asesino de mujeres en serie de Valencia” Dra. Sheila QueraltDirectora Laboratorio SQ-Lingüistas Forenses El Real Madrid vuelve a estar en el centro de la atención mediática después de que trascendiera un incidente entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni durante un entrenamiento. Diversos medios hablaron de una posible pelea física entre ambos jugadores, mientras que el club confirmó la apertura de expedientes disciplinarios internos y comunicó que Valverde sufría un traumatismo craneoencefálico que requería reposo médico.
Horas después, el futbolista uruguayo publicó un comunicado en redes sociales para ofrecer su versión de los hechos. Más allá del contenido deportivo, el texto resulta especialmente interesante desde el punto de vista de la lingüística forense y el análisis del discurso, ya que muestra cómo el lenguaje puede utilizarse para construir una determinada interpretación pública de un conflicto. Uno de los primeros aspectos que llaman la atención es el tono del comunicado. No parece un texto completamente institucional ni excesivamente filtrado por un departamento de comunicación. Contiene frases muy largas, puntuación irregular, algunos errores ortográficos y cambios claros de registro lingüístico. Por ejemplo, Valverde combina expresiones muy coloquiales como “nos hemos cagado a piñas” con otras mucho más formales como “visita protocolar al hospital”. Ese contraste genera una sensación de espontaneidad y acerca el mensaje al lenguaje oral y emocional de una persona que intenta justificarse públicamente. Cómo el comunicado minimiza el conflicto Otro elemento importante es la elección de palabras para describir lo sucedido. En ningún momento utiliza términos como “agresión” o “pelea”. En su lugar, opta por expresiones mucho más suaves como “incidente”, “desencuentro”, “discusión” o “roces”. La elección léxica no es casual. Las palabras condicionan la forma en que interpretamos un hecho. Hablar de un “incidente” no genera la misma percepción pública que hablar de una “agresión”. Además, Valverde intenta normalizar el conflicto dentro del contexto del fútbol profesional cuando afirma “En un vestuario normal estas cosas pueden suceder”. Con esta frase presenta el enfrentamiento como algo derivado de la presión competitiva y del desgaste emocional de final de temporada, y no como un hecho excepcional. El “nosotros” como estrategia discursiva A lo largo del comunicado aparece constantemente la idea de grupo. El jugador utiliza repetidamente el “nosotros”: “hemos desperdiciado otro año”; “estamos llegando con las últimas fuerzas” o “rompiéndonos el alma”. Este uso del plural tiene un efecto importante: transforma un conflicto individual en una frustración colectiva del equipo. La responsabilidad queda parcialmente diluida dentro del contexto emocional compartido por la plantilla. El papel de las filtraciones y los medios Uno de los fragmentos más interesantes del texto aparece cuando afirma “acá hay alguien detrás que corre rápido con el cuento”. En ese momento, el foco deja de estar únicamente en la discusión entre compañeros y pasa también a centrarse en quien habría filtrado la información a la prensa. Esta estrategia es habitual en contextos de crisis comunicativa: el problema deja de ser exclusivamente el conflicto original y pasa a incluir también la exposición pública del conflicto. La negación explícita de la violencia física Valverde niega directamente cualquier agresión “En ningún momento mi compañero me ha pegado y yo tampoco lo he hecho”. Pero, además, anticipa la percepción pública y mediática cuando añade “sé que para ustedes es más fácil creer que nos hemos cagado a piñas”. Es decir, el comunicado no solo responde a los hechos, sino también al relato que ya circulaba en medios y redes sociales. Emoción, arrepentimiento y reparación de imagen El texto mantiene una tensión constante entre minimizar lo ocurrido y justificar emocionalmente por qué sucedió. Por un lado, habla de “un accidente”. Pero, al mismo tiempo, insiste en conceptos como frustración, cansancio, bronca, rencor, llegar al límite. Finalmente, la parte final del comunicado busca claramente reparar su imagen pública. La repetición de “Lo siento” junto a frases como “El Madrid es una de las cosas más importantes de mi vida” o “Estoy a disposición del club” responde a estrategias habituales de reconstrucción reputacional tras una crisis mediática. Este caso demuestra cómo, incluso en el deporte de élite, el lenguaje desempeña un papel fundamental en la construcción pública de los conflictos. Los comunicados no solo informan: también seleccionan, atenúan, justifican y orientan la interpretación social de los hechos. Y precisamente ahí es donde la lingüística forense y el análisis del discurso pueden aportar herramientas útiles para comprender cómo se construyen estas narrativas en el espacio público. El acoso laboral, también denominado mobbing, constituye un fenómeno complejo que, en muchos casos, no se manifiesta de forma explícita, sino que se construye progresivamente a través del lenguaje y de las dinámicas comunicativas en el entorno profesional. Con el objetivo de explicar cómo puede abordarse este tipo de situaciones desde una perspectiva técnica, el Laboratorio SQ – Lingüistas Forenses ha incorporado una nueva página web centrada en el análisis lingüístico del acoso laboral.
Esta nueva sección describe qué tipo de materiales pueden analizarse en estos casos —correos electrónicos, mensajería interna, informes profesionales o grabaciones de conversaciones— y cómo, a partir de su estudio conjunto, es posible identificar patrones de hostigamiento, exclusión o deslegitimación que adquieren relevancia en el ámbito judicial. Desde la lingüística forense, el análisis no se limita al contenido de los mensajes, sino que incorpora también la forma de los enunciados, la evolución de la comunicación, la organización de la interacción y la construcción progresiva de determinadas narrativas dentro del entorno laboral. Este enfoque permite interpretar situaciones que, consideradas de forma aislada, podrían parecer neutras, pero que, en conjunto, configuran dinámicas de presión sostenida. En determinados contextos, este tipo de análisis incluye también el estudio de conductas de naturaleza sexual o sexista que se manifiestan a través del lenguaje, especialmente cuando existe una relación jerárquica o de dependencia profesional. Asimismo, la nueva página aborda el papel de las grabaciones de conversaciones laborales como posible fuente de evidencia y su análisis desde una perspectiva lingüística y pragmática, teniendo en cuenta los límites jurídicos de su utilización. El contenido explica también cómo se elaboran los informes periciales lingüísticos en casos de acoso laboral, qué tipo de evidencia puede aportarse y cuáles son los límites metodológicos del análisis. En contextos donde no existen pruebas físicas directas, el estudio del lenguaje permite aportar elementos de interpretación que contribuyen a una evaluación más precisa de la situación, especialmente cuando las conductas se desarrollan de forma progresiva y fragmentada en el tiempo. Esta nueva página forma parte de una serie de contenidos que el laboratorio irá publicando progresivamente, cada uno centrado en distintos ámbitos de intervención de la lingüística forense, como el análisis de marcas y patentes, el acoso entre a menores o hacia menores. Estas páginas se inscriben en los proyectos formativos del Laboratorio SQ – Lingüistas Forenses, en los que el alumnado participa en la elaboración de contenidos divulgativos basados en la práctica real de la disciplina, siempre bajo supervisión profesional. En ningún caso se analizan casos concretos ni materiales sensibles, sino que se trasladan al ámbito divulgativo los principios y metodologías propios de la práctica pericial, manteniendo los estándares éticos y científicos del laboratorio. Si necesitas una valoración preliminar de tu caso, puedes contactar con el laboratorio de forma confidencial. Puedes consultar la nueva página aquí: https://www.sq-linguistasforenses.com/acoso-laboral-linguistica-forense-peritaje.html Cuando pensamos en delitos sexuales contra menores en entornos digitales, solemos imaginar amenazas, coacciones o mensajes explícitos. Sin embargo, en muchos casos, el grooming online comienza de una forma muy distinta: conversaciones aparentemente normales, mensajes amables, interés constante, preguntas cotidianas o halagos que, considerados de forma aislada, pueden parecer completamente inocentes.
Precisamente ahí reside una de las principales dificultades de detección. El grooming no suele construirse mediante una ruptura brusca de la comunicación, sino a través de un proceso progresivo de interacción en el que el agresor utiliza el lenguaje para generar confianza, evaluar la vulnerabilidad del menor y modificar gradualmente los límites de la conversación. Desde la lingüística forense, este fenómeno resulta especialmente relevante porque muchos de estos procesos presentan patrones comunicativos recurrentes. La investigación ha mostrado que las interacciones de grooming suelen organizarse en distintas fases: contacto inicial, construcción de vínculo emocional, evaluación del riesgo, introducción progresiva de contenido sensible y, finalmente, dinámicas de control o aislamiento. En las fases iniciales predominan estrategias lingüísticas orientadas a construir cercanía y confianza. Es habitual encontrar preguntas personales, conversaciones sobre intereses compartidos, lenguaje afectivo, halagos o expresiones que buscan presentar la relación como “especial” o diferente del resto. Por ejemplo, pueden aparecer mensajes aparentemente cotidianos como: “No hablo así con cualquiera, eres diferente.” “Siento que contigo puedo ser yo mismo.” “¿Tus padres revisan tu móvil?” Considerados de forma aislada, estos mensajes pueden parecer inocuos. Sin embargo, desde la lingüística forense resulta relevante analizar cómo evolucionan dentro de la interacción y qué función cumplen en la construcción progresiva de confianza, secreto o dependencia emocional. En otros casos, el contenido sensible se introduce de forma gradual mediante estrategias de ambigüedad o normalización: “Solo para mí, confío en ti.” “No quiero meterte en problemas.” “Pensaba que eras diferente…” El análisis lingüístico permite estudiar cómo determinadas formas de presión, manipulación emocional o aislamiento pueden desarrollarse progresivamente incluso antes de que aparezca contenido explícitamente sexual. Uno de los aspectos más complejos del grooming es que muchos de estos mensajes no contienen amenazas explícitas ni referencias sexuales directas en sus primeras fases. Por ello, el análisis aislado de determinados fragmentos puede resultar insuficiente. Desde la lingüística forense, el estudio se centra precisamente en la evolución de la interacción, en los cambios discursivos y en la forma en que determinadas estrategias comunicativas se consolidan a lo largo del tiempo. Asimismo, el grooming no implica necesariamente una identidad completamente falsa. En muchos casos, los agresores construyen relaciones que parecen auténticas para la víctima mediante adaptaciones progresivas del discurso, cambios de registro o estrategias de proximidad emocional. Esto hace que el análisis lingüístico resulte especialmente relevante para identificar incoherencias discursivas, dinámicas de manipulación y patrones de captación difíciles de detectar en una lectura superficial de los mensajes. Los registros oficiales publicados en los últimos años muestran además una creciente preocupación institucional respecto a este fenómeno en España, especialmente en relación con los entornos digitales utilizados por menores. Este contexto ha impulsado también el desarrollo de investigaciones centradas en la detección temprana de patrones comunicativos asociados al grooming y al acoso sexual online. En el Laboratorio SQ – Lingüistas Forenses hemos incorporado una nueva página web dedicada al análisis lingüístico forense del grooming online, donde explicamos cómo pueden estudiarse chats, conversaciones digitales y otras formas de comunicación utilizadas en procesos de captación de menores en entornos digitales. La nueva sección aborda cuestiones como el análisis lingüístico de chats y redes sociales, la identificación de patrones de manipulación, el estudio de estrategias de construcción de confianza, la evolución discursiva del grooming o el análisis de identidad y coherencia comunicativa en contextos digitales. Asimismo, se explica cómo se elaboran los informes periciales lingüísticos en este tipo de casos y qué tipo de evidencia puede aportar el análisis del lenguaje en procedimientos judiciales relacionados con delitos sexuales online y protección de menores. Esta publicación forma parte de una serie de contenidos divulgativos y especializados que el laboratorio irá desarrollando progresivamente sobre distintos ámbitos de intervención de la lingüística forense. Puedes consultar la nueva página aquí: El pasado 30 de abril, la Dra. Sheila Queralt impartió la sesión Hybrid Authorship and the Limits of Detection, organizada por el Aston Institute for Forensic Linguistics (Reino Unido) en el marco de su programa de seminarios internacionales. La intervención se centró en la evaluación crítica de la fiabilidad de las herramientas de detección de texto generado por inteligencia artificial desde una perspectiva de lingüística forense.
La sesión partió de un contexto marcado por el incremento exponencial de textos generados mediante modelos de lenguaje y la creciente utilización de sistemas automáticos para su identificación. En este escenario, se planteó como cuestión central la validez de estas herramientas para su uso en contextos periciales, donde los estándares de fiabilidad y rigor metodológico son especialmente exigentes. Para abordar esta problemática, se presentaron los resultados del proyecto CorpIdentIA, desarrollado en el Laboratorio SQ – Lingüistas Forenses. Este proyecto propone un marco analítico estructurado en cuatro fases, orientado a evaluar el rendimiento de los detectores no solo en términos binarios (humano vs. IA), sino considerando la complejidad creciente de los procesos de escritura híbrida. En la primera fase, centrada en la evaluación base, se evidenció que los sistemas actuales tienden a operar bajo una lógica dicotómica que no refleja adecuadamente la realidad textual contemporánea. Esta simplificación genera errores de atribución, especialmente en textos híbridos, donde la intervención humana y artificial se combina. Asimismo, se observó que las herramientas presentan perfiles diferenciados: algunas priorizan la detección de contenido artificial, incrementando los falsos positivos, mientras que otras adoptan un enfoque más conservador para proteger la autoría humana. La segunda fase incorporó una réplica longitudinal del estudio, permitiendo analizar la evolución de los sistemas en un intervalo de seis meses. Los resultados muestran una mejora significativa en la precisión global, que se aproxima a un techo del 96% en condiciones no adversariales. Sin embargo, esta mejora no elimina las limitaciones estructurales, particularmente en escenarios de autoría compartida. En la tercera fase, se analizaron estrategias de evasión mediante el uso de parafraseadores y herramientas de humanización. Los datos indican que, mientras los parafraseadores presentan una capacidad limitada para evadir la detección, los humanizadores generan una caída sustancial en la eficacia de los sistemas, comprometiendo de forma significativa su fiabilidad en contextos forenses. La cuarta fase, actualmente en desarrollo, se orienta hacia el análisis cualitativo de los errores. Este enfoque busca explicar los fallos de los detectores a partir de parámetros lingüísticos, incorporando análisis a distintos niveles (léxico-semántico, morfosintáctico y pragmático), así como procedimientos de anotación sistemática y evaluación del acuerdo entre analistas. En conjunto, los resultados presentados ponen de manifiesto que, pese a los avances técnicos, las herramientas de detección de IA presentan limitaciones relevantes que cuestionan su uso como prueba pericial autónoma. La complejidad de la autoría híbrida, la variabilidad entre modelos generativos y la eficacia de las estrategias de evasión obligan a adoptar un enfoque crítico y complementario, en el que el análisis lingüístico desempeña un papel fundamental. Esta intervención se inscribe en la línea de investigación del Laboratorio SQ – Lingüistas Forenses orientada a evaluar el impacto de la inteligencia artificial en la práctica pericial, con el objetivo de desarrollar metodologías rigurosas, replicables y científicamente fundamentadas. |
Sobre el blog...Este blog del Laboratorio SQ–Lingüistas Forenses difunde actividades académicas, proyectos I+D+i, noticias del laboratorio, conferencias, presentaciones de libros y publicaciones científicas y divulgativas sobre lingüística forense en España e internacionalmente. Suscríbete / RSS¿Necesitas un análisis pericial?Enlaces de interés
Nota editorial sobre el uso de inteligencia artificialA partir de octubre de 2025, las entradas del blog del Laboratorio SQ – Lingüistas Forenses han sido elaboradas por el equipo del laboratorio con apoyo puntual de herramientas de inteligencia artificial (ChatGPT, versión 5.2), utilizadas exclusivamente como asistencia en redacción y edición.
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